La celebración de una derrota – 22 de Octubre del 2017

Ya hace un año que una coyuntura parecía despertar del letargo a la población académica de Trabajo Social, evento que generó movilización a nivel nacional, con participación del estudiantado y los egresados de la profesión, donde se intentó mostrar Una Mirada Panorámica De La Crisis Del Trabajo Social En Colombia para de esta manera enfrentarla eficazmente.

Sin embargo, la esencia de la problemática no fue vislumbrada entonces, no es tenida en cuenta ahora y posiblemente no sea comprendida por muchos a futuro. Si algo dejó entrever la dinámica del año 2016 fue, como primer punto, el precario conocimiento de nosotros mismos como profesión, desde estudiantes hasta egresados desconocían la ley 53/77 y el decreto 2833/81 que reglamenta la profesión, con desesperación hacían llamados en todas direcciones sin saber a quién ni a donde recurrir, lo cual mostraba que tampoco se conoce de qué manera está estructurada la profesión, no se diferenciaba acertadamente en qué consiste, como está conformada y cuales son sus funciones y deberes del Consejo Nacional de Trabajo Social – CNTS – y el Consejo Nacional para la Educación en Trabajo Social – CONETS -, incluso llegando al punto de no diferenciarlos o pensar que eran el mismo organismo, esto sucedió de igual manera con la Federación Colombiana de Trabajadores Sociales –FECTS -. Entes institucionales inoperantes que posan alegóricamente de representar los intereses de la profesión.

Paralelamente a esto, el desconocimiento estructural de nosotros mismos como profesión nos mostró que, de manera irónica, una profesión cuyo quehacer profesional se orienta al trabajo con los movimientos sociales reprodujo la misma ingenuidad política y organizativa que por décadas ha sido aprovechada desde los poderes políticos partidistas, no percibieron la disputa interna dentro de todos los espacios de movilización, encuentro y debate en el cual se gestaba la pugna por parte de intereses particulares (individuales y colectivos) de algunos miembros y organizaciones inmersos en la población de Trabajo  Social, con pretensiones que distan mucho de los intereses gremiales necesarios en esta lucha. Situación que en aprovechamiento de sus agendas privadas manipularon espacios de debate y decisión.

En tercera medida no se tuvo claridad sobre lo que se buscaba, el objetivo a alcanzar, ni los medios para hacerlo, desembocando en un mar de marchas, plantones y demás activismo estéril e intrascendente, que más allá de fotografías para las redes sociales no se materializó en fortalecer la estructura gremial regional y nacional, así como tampoco en la consecución de una solución efectiva. Esto conllevó a creer cándidamente que una vez publicada una circular (circular 48-2016 ) por parte del Ministerio de Educación Nacional MEN – Colombia, la crisis del Trabajo Social Nacional estaba resuelta. Omitiendo toda una serie de problemas previos y complementarios de la situación.

Frente a la panorámica del año anterior lo único que ha cambiado es la agudización de la crisis y la presencia del sentimiento equivoco de triunfo, donde de manera paliativa se le dio trámite a la situación por parte de los organismos institucionales. Hoy se celebra ocho décadas de existencia académica en Colombia por parte de Trabajo Social, la celebración de una derrota por parte de las instituciones “representativas” de la profesión, la negación de la crisis de Trabajo Social, negación que se gesta desde el CNTS, el CONETS, la FECTS e inclusive desde el interior de algunas escuelas de las unidades académicas (universidades) donde está presente el programa de Trabajo Social con la complicidad de algunos estudiantes y egresados que aun siendo parte del colectivo académico de Trabajo Social tiene como prioridad sus agendas personales, organizativas y/o partidistas frente a la vista del gran conglomerado de Trabajo Social que entre la ingenuidad, la ignorancia y la impericia para hacer lecturas políticas de contexto, son sobrepasados y se autoexcluyen del compromiso implícito, con su gremio, que tiene ser Trabajador(a) Social.

Ante este horizonte es necesario recapitular los elementos que componen esta situación, entre estos tenemos (sin llegar a ser todos):

La tecnificación; la proliferación de ofertas técnicas por competencias en Trabajo Social (ofertas que no se acogen a la ley 53/77 ni al Código de Ética de Trabajo Social) como fue el caso de la publicación que generó controversia de un Posible Técnico en Trabajo social y comunitario del SENA. En cuyo caso no se cuenta con mecanismos eficaces que impidan la oferta de programas Técnicos y tecnológicos, donde en muchos casos, entre la ambigüedad, se ofertan cursos análogos como técnico laboral por competencias con denominación mistificada: Gestores comunitarios, Asistentes Sociales, Promotores sociales, Asistente en Trabajo Social, Promotor Comunitario etc. Caso del Politécnico de Occidente. De lo cual podría surgir la pregunta ¿Trabajo Social es una competencia?

13781906_10154363475984321_59867245285397292_n

La aceleración; También vemos cómo se intenta producir de manera acelerada la titulación en Trabajo Social (3 niveles en un año), caso Universidad Minuto de Dios. Situación que puede repercutir en la baja calidad formativa y cualificación profesional.

13876606_10154312076938758_810649833443689093_n

Validación y homologación por acción social; por medio de figuras administrativas denominadas Transferencia colectiva en Trabajo Social (acuerdo cac 090-14) se certifican en seis (6) semestres como Trabajadores Sociales por validación de experiencia en acción social, caso presentado en la UNIPAZ Barrancabermeja , Santander. Lo cual abre la posibilidad a cualquier persona que no ha contado con una formación pertinente, sin ser sometidos a una exhaustiva revisión de su calidad formativa, pertinencia profesional y criterios para admisión y titulación a los cursantes de tales ofertas, reciban el título de Trabajador Social. Situación que puede estarse presentando simultáneamente en otras instituciones educativas o con modalidades similares.

Falta de información y estudios; no hay estudios claros sobre los cuales se basen para determinar y controlar la cantidad de instituciones que pueden ofertar el programa de Trabajo Social, cuántas modalidades (diurno, nocturno, presencial, semipresencial a distancia), con qué periodicidad se puede ofrecer el programa (anual, semestralmente), la pertinencia de la formación académica recibida (más aún cuando en cada unidad académica es diferente en su malla curricular), la tasa de vinculación laboral real de los egresados, la estabilidad laboral, la remuneración salarial, y sus condiciones laborales.

Pertinencia profesional; desde unidades académicas como Universidad de caldas (Manizales) y la Fundación Universitaria Luis Amigó FUNLAM(Distancia) se oferta el programa de Desarrollo Familiar, formación perfilada para el trabajo en familia, uno de los campos que es ejercido por la profesión de Trabajo Social pertenecientes a los comités de adopción del ICBF y los equipos interdisciplinarios de las defensorías y comisarías de familia según la Ley 1098 de 2006, por la cual se expide el Código de la Infancia y la Adolescencia. Pero que según la demanda interpuesta por la Asociación Nacional de Profesionales en Desarrollo Familiar (Asoprodef) y la Universidad de Caldas el pasado 20 de noviembre del 2013 en contra de los artículos 73, 79 y 84 de la Ley 1098 de 2006, la Corte Constitucional expresó en el comunicado del fallo, fechado del 16 de julio del 2014 (SENTENCIA C-505/14): “El perfil profesional del desarrollista familiar tiene una relación directa, clara e inequívoca con las funciones a desempeñar en los comités de adopción del ICBF y los equipos interdisciplinarios de las defensorías y comisarías de familia. Por ello, al igual que los profesionales en trabajo social, pueden ejercer sus labores en estas instancias del sistema nacional de bienestar familiar”.

Dando lugar así que este campo laboral ya no será exclusivo del Trabajador Social sino que entraría a rivalizar o competir esos campos laborales con las Desarrollistas Familiares; estaríamos entonces virtualmente excluidos de estos campos profesionales, pues nuestro perfil profesional también entraría a competir con otras profesiones afines de las Ciencias Humanas y Sociales.

Agregando en este punto que la Universidad de Caldas llevó a cabo recientemente (Agosto/2017) la evaluación externa al programa de Desarrollo Familiar con miras a su Reacreditación de Alta Calidad, contando con la participación de la directora de una de las escuelas de Trabajo Social, abriendo así el cuestionamiento de la pertinencia de su participación, y que tan contraproducentes son las acciones de los mismos Trabajadores Sociales en esta situación de desplazamiento profesional.

21149890_1530199620375231_3953565722088050699_n

Carencia de cientificidad de Trabajo Social; En contraste con la afirmación del gran desarrollo investigativo por parte de la profesión, Trabajo Social usufructúa académicamente de las demás profesiones de las ciencias sociales sin hacer aportes teóricos reales y tangibles (no existen teorías que sean de Trabajo Social, utilizamos las de las otras ciencias) donde se termina aplicando la producción teórica externa en la adaptación de metodologías para su quehacer profesional.

En términos organizativos luego de ocho (8) décadas de existencia del Trabajo Social en Colombia carecemos de identidad profesional, sentido de pertenencia, actitud participativa, lógica organizativa y gremial y la existencia organismos representativos (CNTS y FECTS) que languidecieron y sucumbieron dentro de la burocracia propia de cualquier Estado.

Todos los puntos anteriormente mencionados, junto con algunos que pueden ser anexados, repercuten en la ubicación y clasificación de Trabajo Social, si no se tiene claridad por parte del mismo conglomerado académico (estudiantes, profesores, egresados, instituciones educativas que ofrecen el programa) sobre lo que es y sobre lo que no es Trabajo Social, sino hay certeza si es ciencia, disciplina, técnica, tecnología o competencia, ¿Qué base se tendrá para clasificarnos en cualquier sistema de medición?

Hace un año atrás fuimos tildados de exagerados y de alarmistas, entre otros calificativos, posiblemente ahora sean utilizados calificativos mucho más fuertes al referirse a las palabras de este escrito. Pero al igual que hace un año compartimos algunas ideas y los posibles objetivos a considerar en este proceso. Intentando que en esta ocasión la problemática no se aborde desde una perspectiva reduccionista sobre la clasificación en una determinada sala de evaluación.

Esta lucha debe tener unos objetivos que correspondan con el interés gremial, académico y profesional, de manera clara y contundente a corto, mediano y largo plazo. Siendo como objetivo a corto plazo, y ante la renovada posibilidad de ser reubicados en las salas de salud y bienestar según la Clasificación Internacional Normalizada para la Educación –CINE, antes de salir desbordadamente a las calles se tendrá que pensar cuál es el problema a solucionar, sus causas, lo que busca conseguir y de qué manera ha de realizarse; antes de exigir una categoría habrá que preguntarse si se está cualificado para ella.

A mediano plazo es necesario reactivar, fortalecer, o crear (en caso de no existir en alguna región) las organizaciones gremiales regionales con personería jurídica, que son las partes constitutivas de la organización gremial nacional, actualmente representada en la Federación Colombiana de Trabajadores Sociales -FECTS y esta del Consejo Nacional de Trabajo Social CNTS, Sin embargo frente a la inoperancia de estas instituciones será necesario considerar dentro de este proceso su reestructuración y/o la creación de nuevos organismos representativos del gremio de trabajo Social, incluyendo una reestructuración y actualización de Trabajo Social en todos sus niveles donde sean consignadas mecanismos efectivos para la defensa de nuestra profesión.

Y a un largo plazo, pero que requiere de inicio de acciones inmediatas de nuestra parte, es la proposición, formulación y creación de teorías propias, erigidas desde el Trabajo Social. Que nuestra producción intelectual, académica e investigativa no continúe en el reciclaje continuado de los aportes académicos y teóricos de las otras ciencias, necesitamos nuestras propias teorías, no seremos profesión ni mucho menos disciplina/ciencia real si no tenemos teorías propias.

El Trabajo Social necesita de los Trabajadores Sociales.

 

pizap.com14785655557301

Trabajo Social Libertario – Colombia

 

Anuncios
Categorías: Sin categoría | 2 comentarios

Navegador de artículos

2 pensamientos en “La celebración de una derrota – 22 de Octubre del 2017

  1. Pingback: Una Mirada Panorámica De La Crisis Del Trabajo Social En Colombia | Inicio

  2. Ketty Llorente

    Este es el primer año, desde que me gradué, que no he sentido la felicidad de ser trabajadora social ni me siento orgullosa de ser parte de tan noble gremio porque para mí no es para celebrar nada, sino un llamado a repensar sobre nuestra profesión y lo que realmente estamos haciendo y permitiendo que hagan con ella.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: